¿POR QUÉ DIOS RESUCITO A JESÚS?
HECHOS 2:14-36
Fue por la muerte de Jesús en la cruz que nosotros tenemos perdón de nuestros pecados y entrada en el cielo. Cuando él dijo, "Consumado es," se refería a su misión en la tierra: pagar una sola vez y por todas el precio de nuestros pecados con su muerte. Y así fue, no bromeaba. Cuando dijo a aquel malhechor a su lado, "Hoy estarás conmigo en el paraíso," no mintió. Su muerte pagó todo eso.
Si, pues, concluyó toda su obra con su muerte, ¿por qué la necesidad de otra obra más--la resurrección?
Primeramente, la resurrección de Jesús fue obra del Padre, no de Jesús mismo. Cuando Jesús se entregó a los maleantes (nosotros los hombres, no solamente los jefes de los judíos), lo hizo voluntariamente, sabiendo que el Padre le iba a desamparar y que no iba poder con sus propias fuerzas bajar de la cruz. Golpeado así como fue, se acabaron sus fuerzas y se murió como hombre, como tú y yo, no podía irse ni a la tumba bajo sus propias fuerzas, ni mucho menos levantarse otra vez. En las manos del Padre había encomendado su espíritu. El Padre lo levantó al tercer día.
¿Por qué lo levantó en la manera en que lo hizo? Cuando los muertos en Cristo se levantarán, cuando los creyentes que quedan vivos serán levantados a la venida de Cristo, ocurrirá en un abrir y cerrar de los ojos. Nadie en la tierra lo verá. Dios puede haber resucitado a Jesús de la misma manera ... rapidito.
La única conclusión a que podemos llegar con respecto a esto es, entonces: Dios levantó a Jesús para que nosotros lo viéramos con los ojos, y eso para asegurar nuestros corazones.
Jesús murió para darnos vida eterna, y resucitó para darnos seguridad.
En el segundo capítulo de Hechos, vemos a un Pedro completamente distinto que el Pedro que presenció la muerte de Jesús de lejos y temblando. Vemos un Pedro seguro. No solamente valiente, pero seguro. En verdad Pedro no fue cobarde como los hombres toman por cobarde--aunque los predicadores lo dicen ser así. El de verdad estaba listo y dispuesto a pelear y a morir por Cristo, sacando su espada y cortando la oreja de un hombre en el huerto de entrega. Fue la reacción de Jesús mismo que le hizo inseguro: si se iba a entregar así y hasta volver a reponer la oreja del enemigo, Pedro ya no supo qué hacer. Si uno no puede morir peleando, ¿entonces qué? En la confusión perdió su propósito, y la falta de propósito le produjo el temor a las muerte. El Pedro de Hechos 2 está lleno de propósito, seguro y valiente, con una lucidez de pensamiento que convenció a una multitud. Este gran cambio fue producto de la resurrección de Jesús. Las palabras de Pedro entre los versículos 14 y 36 revelan siete maneras en que Dios nos asegura nuestros corazones a través de la resurrección de Jesús.
- Soltó los dolores de la muerte (v. 24a.) ¿Sabes tú cuánta consolación es saber que volverás a ver la cara de tu madre, tu hijo, tu esposa después de que muera? ¿O que tú mismo serás visto por ellos? En el tiempo de la muerte de Jesús, el pensamiento judío acerca de lo que pasa después de la muerte era asunto polémico. Nadie estaba seguro de qué pasaba a uno. Los saduceos enseñaron que no hubo nada, ninguna vida al otro lado de la tumba. Los fariseos por otro lado enseñaron que sí, quedaba para los justos alguna forma de vida, pero se desconocía cómo se manifestaría. Nadie pensaba que los hombres cuyos cadáveres se habían desintegrado recobrarían su forma física. La visión de Ezequiel del campo de huesos fue comprendido como una metáfora para el renacimiento de la nación. Otros pueblos tenían sus teorías acerca de vida después de la vida--notablemente los egipcios--pero todos fueron así como dije: meras teorías. Nosotros los cristianos aveces tomamos por supuesto esta gran CONSOLACIÓN de nuestra vida eterna. Solo ve a un velorio entre personas que no conocen a Cristo y siente el inmenso sentido de pesar y la tristeza que se encuentra. Personas se levantan y dicen cuan buen hombre fue el finado, y todo el mundo reitera que "seguirá viviendo en los corazones" o que "la causa por la cual luchó no morirá." Pero ¡AY QUE TRISTEZA NUNCA PODER VOLVERLE A VER LA CARA! Se fue, y nunca le volveremos a ver. ¡Qué contraste con el velorio de un santo! Los que vivimos con Cristo no tenemos que temer lo que nos puede hacer el hombre. Eso por la evidencia de la resurrección real y física de Jesús, y su promesa de que nosotros también nos levantaremos de la misma manera.
- Es imposible que Dios deje una injusticia así no más (v 24b.) El pueblo clama por resolución a las injusticias. Diariamente el noticiero televisora en cada país hispano muestra imágenes de gente reunida en un molote demandando justicia, gritando "¡JU-STI-CIA, JU-STI-CIA, JU-STI-CIA!" Es que hay tanta injusticia, la ley no se aplica por igual, los ricos son exentos, los matones y ladrones entran y salen de la cárcel en asunto de momentos mientras los inocentes quedan presos. ¿Quién no ha sido culpado por algo que no hizo, la verdad nunca salida a luz y aquel salido con la suya? Nos dicen que Dios nos manda a perdonar los otros sus ofensas y es cierto (Mat. 6:14-15), pero ¿dónde está la justicia? ¿De dónde recibo resolución (closure) para mi corazón herido? "Ayúdame a perdonar, Padre, porque sinceramente yo no puedo" es la oración de todo creyente honesto consigo mismo en algún momento u otro. Dios provee el poder de perdonar en la resurrección. La palabra dice que fue "imposible" que Jesús fuese retenido por la muerte. ¿Por qué imposible? Porque fue inocente, pagó por lo que no hizo, ¡y el Padre no puede dejar así no más a la injusticia! ¿No sabes que en la hora de la muerte de Jesús se manifestaron los señales del juicio que se verán en el Día del Señor? Se oscureció el sol, y eso no por un eclipse (la pascua sucede en la luna llena mientras el eclipse del sol solo ocurre en luna nueva). Hubo gran terremoto, estrellas cayeron del cielo, y muchos hombres se levantaron de sus tumbas y fueron caminando a la ciudad. Con eso la Biblia nos quiere dar de entender que el Padre, viendo la injusticia de los hombres, estaba dispuesto a cerrar la historia humana ahí no más, traer juicio, solamente que Jesús había dicho, "perdónalos porque no saben lo que hacen." Por la petición de su Hijo Dios permitió "parar el reloj" y dejar entrar la "dispensación de la gracia." Con la resurrección de Jesús, Dios quiso asegurarnos que cuando nosotros perdonamos a los injustos, Él no dejará así no más las cosas. Nos dará resolución.
- Él cumple sus promesas (vv 25-30) Dios juró a David que el fruto de sus lomos permanecerá en el trono de Israel. Pero David murió, Salomón murió, Roboam perdió 10 de las doce tribus y últimamente el pueblo fue llevado al cautiverio. La nación fue esparcida y ahora eligen un primer ministro. A los judíos en el tiempo de Cristo pareciera que Dios se había olvidado de su juramento. Muchos seguían creyendo en Dios pero siempre con alguna duda acerca de ese asunto. Decían que Dios no puede mentir, pero una voz decía ... "y eso, ¿qué?" Pedro levanta aquí y con suma convicción explica que con la resurrección de Jesús Dios cumple con aquel antiguo juramento. Jesús, comprobado ser de la línea de David, vive para siempre. "Y lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre." (Isaías 9:7) Quizás tú dudas algo en tu corazón porque hace tiempo hubo algo que querías de Dios que consideraste como una Promesa de parte de Él, pero sin embargo nunca se te fue concedido. Es cierto que Dios ha prometido a nosotros también muchas cosas, pero debemos tener cuidado con el qué y el cuándo:
- Hay predicadores que ponen palabras en la boca de Dios diciendo que te promete cosas que Él nunca dijo. Un ejemplo: predican "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa," diciéndote que puedes "apropiarte de la promesa" de que tus seres queridos se van a convertir también. Un ángel dijo eso a Cornelio (Hechos 11:14) y Pablo dijo lo mismo a un carcelero por el Espíritu Santo (Hechos 16:31) pero Dios nunca dijo que esa promesa cubriera a todos por igual, respecto a la salvación de los otros miembros de nuestras familias. Dios reserva el derecho de prometer a alguien cosas que no concederá a otros (lee Juan 21:18-24 y Mateo 20:13-15). Además, Dios respeta el libre albedrío de todas las personas; cada uno debe hacer una decisión individual por Jesús, nadie entra al cielo por ser miembro de una familia. Hay muchas madres que tuvieron fe en Dios por hijos quienes luego perecieron sin haber aceptado a Cristo. Es triste, pero verdad. Estudie la palabra de Dios por usted mismo y verifique lo que dicen los predicadores. Regocíjese por lo que Dios en su bondad ha concedido a otros aunque a usted no lo dio. El que dice que se puede apropiar de las cosas ajenas se llama ladrón.
- Es importante entender que Dios cumple sus promesas en el tiempo que Él considera apropiado. Para Él mil años son como un día. Pasaron mil años entre la muerte de David y la resurrección de Jesús. El pueblo judío que esperaba en la promesa no verá al Hijo de David en el trono hasta que Él venga, pero sí viene. La resurrección nos da seguridad de que Dios cumple lo que promete.
- Él es Todopoderoso (v 32) A este punto en su discurso, Pedro habla como hombre fuera de sí. Me gustaría haberlo visto y oído. Estoy seguro que hablaba como predicador pentecostés--no más no disponía de un micrófono y un par de parlantes marca Peavy rajados por el tanto gritar (disculpas a mis queridos amigos presbiterianos pero creo que así fue, el hombre estaba inspirado. A Nutie no le gusta como gritan pero digo que aveces ). Decía, "A este Jesús resucitó Dios, de lo cual ¡TODOS SOMOS TESTIGOS!" En la carta a los Efesios (1:18-20), Pablo explica lo que Dios quiso mostrarnos en más detalle: "...alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cual es la esperanza a que él os ha llamado, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. Y cual la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales..."
- Estudia las palabras de este verso:
- supereminente = hyperballo = lanzar más allá que cualquier otra cosa, sobrepasar todo lo demás
- grandeza = megethas = (mega), magnificencia, grandeza
- poder = dynamis = (dinamita) habilidad nata, fortaleza, poder
- operación = energeia = esfuerzo, eficiencia, poder sobrenatural
- poder = kratos = con gran poder
- fuerza = energeo = esforzarse, aplicar poder
- En otras palabras, levantar a Cristo requirió poder, poder de supereminente grandeza, o sea de una magnitud trascendiendo cualquier otra obra de la historia, y Pablo quiso que los creyentes en Éfeso comprendiera que Dios lo hizo para que fuésemos NOSOTROS su herencia. Armado con ese conocimiento, ¿cómo podríamos irnos a otra fuente menor cuando necesitamos algún milagro? Aquí en Waspam, Nicaragua, ¿por qué los comerciantes pagan a una mujer por "bautizar" sus negocios con ingredientes mágicos para tener suerte en la venta en vez de pedir a Dios? ¿Por qué pagan a adivinos y brujos para arreglar sus asuntos? Dios quiso que estuviéramos muy seguros que Él dispone de suficiente poder y que tiene suficiente interés en nosotros para confiar en él por nuestras necesidades.
- Cumplió los preparativos para poder enviar al Espíritu Santo (V 33). Jesús había dicho que les fue a conveniente sus discípulos que Él se fuera. ¿Adónde? Pues al Padre, resucitado y ascendido. Dios quiere mostrar su poder ahora a través de las personas que creen en Jesús resucitado. Lo dijo claramente y 10 días después de su partida sucedió exactamente como había explicado. El pentecostés es producto de la resurrección. El Espíritu Santo en nosotros nos da testimonio a nosotros ... en el siglo 21 no necesitamos ser testigos oculares de la resurrección para estar seguros de estas cosas.
- Manifestarnos ciertísimamente que Jesús es Señor y Mesías. (v36) Pues yo ni puedo encontrar en el diccionario de mi computadora la palabra ciertísimamente y la subraya en rojo, pero sé una cosa: si has escogido seguir a Jesús no has decidido seguir a un líder fracasado. En Auka, Honduras hace muchos años hubo un "prapit," un hombre indígena con mucho poder espiritual oculto. Todo el pueblo lo tuvo miedo y lo seguía. Él siempre decía que cuando muriera, se levantaría del sepulcro después de 3 días. Murió pues, y fue enterrado en la manera muy particular de los Miskitu de esa zona, con un trozo de su cayuco sobre la tumba. Se pudrió la caoba, y los huesos todavía yacen bajo la tierra. Con la resurrección de Jesús, podemos estar seguros de que hemos decidido seguir a Dios mismo, el Maestro del Universo; el Padre nos ha dado la evidencia en la resurrección. El libro del Apocalipsis nos cuenta cómo acontecerá el fin de las cosas y aunque no haya sucedido todavía estamos seguros que caminamos con el Soberano. No hay duda. No importa lo que dicen los judíos, los Testigos de Jehová, los ateos, el Canal Discovery o cualquier otro. Jesús es el Señor.
- Mostrarnos nuestro futuro. (v35) - "Dijo el Señor a mi Señor, Siéntate a mi diestra, hasta que pongo a tus enemigos por estrado de tus pies." Jesús había aclarado a los fariseos que David ahí confesó saber que Dios no se refería a él sino al Mesías, ¿Pero qué significa lo demás? ¿Qué significa esa palabra cantada en el Salmo 110 que se repite un total de 5 veces más en la Biblia, en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas, aquí en Hechos 2:35 y en 1 Corintios 15:25? Este pasaje en 1 Corintios explica que el último enemigo es la muerte. Jesús reina ahora y reinará para siempre pero la muerte todavía existe. La muerte existirá para los no pasaron en el rapto durante los 1000 años en que Jesús gobernará al mundo desde Jerusalén. No será hasta la conclusión de esa época que Satanás será lanzado al lago de fuego y Dios hará un nuevo cielo y una nueva tierra. Hasta entonces la muerte dejará de existir. En ese momento, dice 1 Corintios 15:28, Jesús se sujetará al Padre, "para que Dios se todo en todos." ¿Entonces qué, los testigos de Jehová tienen razón? ¿Es Jesús en un rango inferior al Padre? ¡De ninguna manera! Las funciones distintas de la trinidad ya no tendrán la misma operación. Jesús ya no tiene necesidad de interceder por nosotros porque seremos perfectos, y el Espíritu Santo no tendrá necesidad de representar Cristo a nosotros, porque estaremos con Él, y seremos como Él. Todo estará consolidado en el Padre, y Jesús se dedicará a andar, platicar, pasear y gozar con al herencia que ganó con su muerte--¡los que hemos creído en Él, muerto con Él y resucitado con Él! Para los siglos de los siglos, Amen.
